Tras esa noche, pese a seguir siendo desconocidos, se agregaron a las nuevas redes sociales, y aunque no estaban seguros ni de como eran ni de que habían hablado la noche anterior, nunca estaba de más tener un nuevo contacto en la lista.
Ella siguió quedando con el chico del bar de aquella noche, siguió todos los pasos que seguía en esas ocasiones de desesperación: emocionarse pensando que era alguien especial, dejarse llevar por la emoción dejando que el otro escoja qué ritmo llevar, y desesperarse cuando se da cuenta de que la dura realidad le ha vuelto a dar un puñetazo con toda la fuerza que ha podido.
No supieron nada de si hasta pasados los meses. Ya en verano se reencontraron en un festival de música celta, de nuevo él acompañado por su novia y ella desesperada por encontrar a alguien en quien encontrar cariño. Pocas fueron las palabras que compartieron una vez más: infames tonterías de borrachos, locuras sobre algún que otro láser verde, efectos mejores y peores de algunas drogas nocturnas y preguntas estúpidas sobre parentescos familiares. Acabado el viaje, olvidado el tema, al igual que pasó el día del cumpleaños de él.
No parecían importarse en absoluto, y salvo por algunas noticias esporádicas que recibían el uno del otro por los amigos que les unían, mínimo pasaron otras cuantas semanas hasta que volvieron a tener noticias directas. Realmente no se si deberían decirse directas o no, porque todo fue vía internet y una de las veces no era él quien escribía las palabras que le dedicaba a ella. Fueron proposiciones amorosas en toda regla, pero como ya comentamos antes, no era él quien se encontraba al otro lado de la pantalla. Poco después un mensaje privado de él se acumulaba en la lista de los no leídos de ella, contestando a una pregunta sobre un grupo musical español. Una vez más, salvo estas pequeñas pinceladas de conversación aquí mencionadas, se hizo el silencio entre ambas personas y no volvieron a tomar conversación hasta Octubre...unas semanas antes del 19.
Sería en la despedida de un amigo cercano de él, y una vez más, un desconocido para ella. Pasaron toda la noche sin compartir palabra, pero pasadas ya las 12, afectados por el alcohol y ella además por otro de los hombres que pensaba que arreglaría su vida, comenzaron a hablar de tonterías absurdas para no variar.
Tras esa noche, comenzaron a hablar por internet, en principio él la pedía disculpas por algún que otro comentario inocente que, por las circunstancias, podría parecer grosero, y más tarde acabaron hablando de nimiedades que casi se podría afirmar que ninguno de los dos recuerda.
Cara a cara volvieron a verse a los pocos días, en una chupitería que solían visitar la mayoría de los jueves. No recuerdan ninguno de los dos qué fue lo que hizo saltar la chispa, pero hubo algo esa noche que estoy segura que a los dos les hizo ver en el otro algo diferente, algo nuevo que no habían visualizado antes. Cambiaron la actitud, hacían bromas, pero tenían otro tono, con más confianza, con más seguridad, ya eran algo más que amigos de amigos....al menos, se podría decir, que eran conocidos.
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